El anticatalanismo aflora con odio hasta en las actividades comerciales

La carta que una empresa de Murcia envió al Ayuntamiento de Amposta, Tarragona, pone en evidencia que el proceso catalán tiene también mucho de autodefensa y hartazgo

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                                      El puente de Amposta.

Amposta (INCAT-Per Catalunya).- “Señores Extranjeros, no sé si podrán ustedes entender mis palabras al estar escritas en idioma castellano (no sé si todavía se considera un idioma o ha pasado a ser un dialecto para vosotros). Pretender que un lorquino de la provincia de Murcia, español hasta la cepa, esté obligado a leer en catalán es demencial. Sois tontos y esta situación es de vergüenza. Os llamé la atención en el correo anterior y os dije que no contestaré si me escribíais en catalán e insistéis.

“Para ser breve y no deciros todo lo que pienso os ruego que de momento no me molestéis más, comprad en vuestro país, mientras pueda compraré cosas españolas y a vendedores de mí querido país. Hasta nunca”.

Esta es la carta que envió un empresario de Lorca (Murcia) cuando –por error– el ayuntamiento de Amposta (Tarragona) le solicitó un presupuesto escrito en lengua catalana. Y como queda claramente expuesto en esas líneas llenas de rencor, las muestras de catalanofobia son escalofriantes y superan cualquier límite.

El corolario de esta circunstancia tan desagradable –como no podría ser de otro modo– fue que el consistorio catalán no se puso al mismo nivel y contestó con una educación exquisita:

“El correo enviado ayer fue por error. Era para una empresa catalana que entiende el catalán perfectamente. Como podrá comprobar –si busca los correos enviados anteriormente–, siempre nos hemos dirigido a usted en castellano. Disculpe las molestias”.-

crc