La única verdad es la realidad

No se detiene la radicación de grandes empresas mundiales en Cataluña, tal como lo acaba de confirmar Arysta LifeScience, al inaugurar en Barcelona su sede para Europa

Comentario editorial de INCAT, por Carlos Rubén Capdevila.- En una nota que publicó en El Punt Avui, Eva Pagano informó que la empresa de productos fitosanitarios destinados a la agricultura Arysta LifeScience, una de las diez más grandes del mundo, acaba de inaugurar en Barcelona su sede para todos los países europeos y asomados al Mar Mediterráneo. Podrá pensarse que es habitual que las multinacionales seleccionen a Cataluña como centro estratégico, pero el hecho destacado es que esta realidad choca de frente con la falsa argumentación que expone Madrid, agitando el fantasma del proceso independentista como cuestión esencial para ahuyentar las inversiones.

Y una prueba contundente de lo que acabamos de asegurar es que el responsable de marketing y desarrollo de negocio de Arysta LifeScience, Rafael Pérez, reconoció que la empresa decidió trasladar las instalaciones desde Sevilla hasta Barcelona porque la capital catalana “es un punto geoestratégico destacado”. Actualmente, Arysta LifeScience dispone de más de 250 materias activas y 6.500 productos registrados en todo el mundo, relacionados con herbicidas, fungicidas e insecticidas.

Otro directivo de la elaboradora de productos fitosanitarios, Nobert Pons, director general del área Mediterránea, explicó que “Barcelona es una apuesta por la búsqueda de talento, por las conexiones y por la importancia que tiene en la zona todo el sector agrario y agroquímico”. Arysta LifeScience informó que sus previsiones apuntan a llegar a facturar en la zona hasta 24 millones de euros, “con un crecimiento de entre el 15% y el 20% en las ventas”.

Una remanida frase que se atribuyeron dirigentes políticos y pensadores contemporáneos (Immanuel Kant, Juan Domingo Perón, Otto Bismarck, etc.), pero que se remonta a la época de oro de la civilización griega y pertenece a Artistóteles, sostiene que “la única verdad es la realidad”. En otras palabras, un aspecto más del gravísimo error que conlleva la posición intransigente del gobierno español, lo constituye la permanente radicación de empresas multinacionales en Cataluña que va demoliendo sus afirmaciones agoreras.

Y esta “realidad” es tan negativa para los intereses de Madrid como lo debe ser –seguramente– comprobar que la opinión pública y organismos de la Unión Europea y de sus países miembros, comenzaron a presionar para que se habilite a los catalanes ejercer el derecho a la autodeterminación, tal como abundan las informaciones en los medios por estos días. Pero, acudiendo a refranes populares, ya se sabe que “no hay peor sordo que quién no quiere oir”.-

crc