Una visión de la España actual

Por Germán Capdevila

Barcelona (INCAT-El Punt Avui).- El ex presidente Jordi Pujol ha vuelto a manifestar que no ve ningún argumento en contra de la independencia de Cataluña y, en un gesto muy valiente, votó anticipadamente en la consulta popular del 10 de abril en la ciudad de Barcelona. He estado siguiendo de cerca y con interés la evolución del pensamiento de Jordi Pujol y confieso que pensaba que tardaría mucho más en dar este paso, pero la terca realidad ha hecho patente a mucha gente como Pujol, que durante años ha trabajado por una idea inclusiva de España, que sólo la plena soberanía puede garantizar el estado del bienestar de Cataluña.

Quizás es necesario, sin embargo, hacer un último esfuerzo para explicar en cuál España nos sentiríamos cómodos la mayoría de catalanes. Esta es mi visión:

España asume un modelo de Estado federal, y reconoce que todas las competencias son originarias de Cataluña, le cede algunas al poder central de forma voluntaria y limitada. Todo lo que no sea cedido, queda en poder de Cataluña.

España reconoce la lengua de Cataluña de forma clara como idioma propio del país. Todo el territorio de España está preparado para garantizar los derechos del catalanohablantes: rótulos en carreteras, documentos oficiales, estaciones y aeropuertos, todo es bilingüe. Por ejemplo, los trenes que circulan por España disponen de megafonía bilingüe en todo su recorrido, pero cuando cruzan la frontera con Cataluña sólo son en la lengua propia de este país, y el segundo idioma desaparece.

La Constitución de España garantiza la educación de los hijos de Cataluña en lengua catalana en todos los rincones del Estado. Cuando un ciudadano de Cataluña se traslada a cualquier parte de España, tiene reconocido el derecho a recibir una educación en su lengua.

El máximo tribunal de España ha reconocido el derecho de Cataluña a la autodeterminación. Se celebró un referéndum que decidió la permanencia en España por un estrecho margen, y se aprobó un procedimiento legal que establece los pasos para una secesión pacífica en caso de que un nuevo referéndum sea favorable a la independencia.

¿Piensa el lector que esta visión es una ficción imposible? Pues se equivoca. Si hace el ejercicio de cambiar las palabras España y Cataluña a partir del tercer párrafo de este artículo por Canadá y Quebec respectivamente, descubrirá que es una descripción muy real, no es ninguna fantasía. Existe de verdad.

Esta es la opción que Cataluña debería plantear abiertamente en España. La respuesta negativa que intuye Jordi Pujol dejaría a la independencia como única alternativa.-

crc