Libros a Trump: Otro sapo que los “comunes” deben tragarse para gobernar Barcelona

Por Germán Capdevila

Barcelona (INCAT-Nació Digital).- El episodio sería de lo más divertido si no hubiera dinero público por medio. Pero como sí lo hay, no causa ninguna gracia. La campaña de fomento de la lectura que el Instituto de Cultura de Barcelona encargó a la agencia de Risto Mejide empezó con mal pie, incluso antes de empezar.

Lo más triste, sobre todo para las fuerzas del cambio que gobiernan Barcelona, ​​es que el caso tiene todos los elementos de la vieja política, más allá de la anécdota frívola del envío de libros al presidente de los EEUU, Donald Trump: adjudica el concurso la agencia que hizo la campaña electoral del político responsable del área, se elabora un documento insustancial y con errores ortográficos y sintácticas, se demuestra una interlocución nula con el sector, y se reacciona tarde y mal.

No sólo no hubo ningún responsable que asumiera la responsabilidad, sino que sólo hubo un breve comunicado donde se anunciaba que una acción en concreto –el envío de libros a Dopnald Trump– se dejaba sin efecto. El plan sigue adelante, a cargo de la misma agencia, y por el mismo importe, superior a los 100.000 euros.

Vieja política en estado puro. Costumbres habituales en Barcelona durante décadas de administración del PSC, que vuelven sin solución de continuidad. Ante la respuesta contundente de libreros, editores, y muchos ciudadanos indignados por el desprecio evidente a la cultura que se desprende del episodio, sorprende la ausencia de reacción o comentario contundente por parte de la fuerza política que gobierna Barcelona. No hablamos de romper la coalición con el PSC, sino de un toque de atención que habría sido todo un detalle. Qué no habrían dicho si los protagonistas hubieran sido, por ejemplo, el PDeCAT y una agencia de publicidad afín a los ex-convergentes?

Ya lo sabemos, que el pacto con el PSC es un enorme sapo que los Comunes tragan cada día para poder gobernar Barcelona. Seguramente es una alianza que les sale a cuenta a ellos y quizá también a la ciudad, pero a veces parece que el precio que se ha pagado y se paga es demasiado alto, para ellos y quizás también para las capital de Cataluña.-

crc