El Tren de los Lagos recorre planicies, espejos de agua y montañas hasta el Pirineo de Lleida

Continúa in crescendo el número de pasajeros que abordan este convoy de época que conforma una excursión de casi un día completo entre Lleida y La Pobla de Segur

                              El Tren De Los Lagos (Foto de archivo).

Lleida (INCAT-El Punt Avui).- Hace ya 10 años que Ferrocarriles de la Generalitat gestiona la línea de ferrocarril entre Lleida y La Pobla de Segur, y en este tiempo el número de viajeros no ha parado de aumentar, hasta el punto de incrementarse en 2016 el número de pasajeros en 85% en relación al año anterior. Y una parte de estos pasajeros beneficiaron con la oferta turística del Tren de los Lagos. Se trata de un recorrido de una hora y cincuenta minutos durante el cual se pasa de la plana de Lleida a los paisajes montañosos del Prepirineo.

Por esta línea transcurren los trenes regulares, pero la opción más nostálgica es utilizar el tren histórico, con locomotoras diesel que fueron construidas en 1968, cuatro coches de época de la serie 6000, un coche cafetería, con una espaciosa barra, varias mesas y asientos, y un furgón postal.

Se trata de una experiencia imprescindible no sólo para los amantes del ferrocarril sino también para aquellos que quieren disfrutar del paisaje y la naturaleza desde las ventanas del vagón. En los meses de julio y agosto, el tren histórico –que no tiene aire acondicionado– es reemplazado por un tren panorámico climatizado.

El Tren de los Lagos sale de Lleida y atraviesa las llanuras de Poniente por un paisaje con abundancia de frutales. En esta parte del trayecto el río es tranquilo y el paisaje lleno de historia. Hasta Balaguer, el tren para en Alcoletge, Vilanova de la Barca, Térmens y Vallfogona de Balaguer. A continuación se adentra hacia la sierra del Montsec entre túneles, donde puentes y viaductos ayudan a superar los acantilados de esta cordillera caliza de más de 40 kilómetros de longitud, donde la fuerza de la erosión de los ríos Noguera Pallaresa y Noguera Ribagorçana ha creado los espectaculares desfiladeros de Mont-rebei y de Terradets.

El gran atractivo del viaje, sin embargo, es contemplar los cuatro grandes espejos de agua de los embalses de San Lorenzo (con una gran biodiversidad y considerado zona de reserva de fauna); Camarasa, con la confluencia de la Noguera Pallaresa y Segre; Bodegas, con un interesante bosque de ribera que le da apariencia de lago natural; y San Antonio, ideal para la práctica de actividades acuáticas. Aunque no son lagos, sus aguas limpias y azules ofrecen una indudable sensación de calma y tranquilidad.-

crc