Nos quieren hacer creer que prohibir votar es democrático y que votar es antidemocrático

“Fuera de la ley hay de todo, también más libertad. Fuera de la ley estaba el voto de las mujeres; fuera de la ley estaba el divorcio, la igualdad de blancos y negros; fuera de la ley había hablar en catalán en público, enseñar en catalán, el matrimonio homosexual… hasta que alguien se rebeló contra esta falta de libertades

Por Antoni Bassas

Barcelona (INCAT-ARA).- El rey de España dijo que “fuera de la ley sólo hay imposición y negación de la libertad”. Lo decía por nosotros, los catalanes, claro, lo decía por el referéndum, sin mencionarnos. Lo dijo en el curso de la celebración en el Congreso de los 40 años de las primeras elecciones democráticas.

Como los discursos del rey les autoriza el gobierno, tienen el tono que quiere el gobierno. ¿Y de qué habló obsesivamente en esta ocasión el rey de España? De la ley. Dice el rey que “fuera de la ley sólo hay imposición y negación de la libertad”. Ciertamente, sin ley la sociedad se convertiría en un caos. Pero fuera de la ley hay de todo, no sólo ¿como lo dice?: “Imposición y negación de la libertad”.

Por el contrario, fuera de la ley hay de todo, también más libertad. Fuera de la ley estaba el voto de las mujeres; fuera de la ley estaba el divorcio; la igualdad de blancos y negros; fuera de la ley había hablar en catalán en público; enseñar en catalán, el matrimonio homosexual… hasta que alguien se rebeló contra esta falta de libertades manifestándose, con prisión, pagándolo con la vida, incluso, y lo que estaba fuera de la ley quedó incorporado a la ley y fue ley. Fuera de la ley hay, también, más libertad, pero hay que tener el valor de ir a buscarla, como por cierto hicieron en 1977.

Y dentro de la ley puede haber imposición y negación de la libertad. Los catalanes votamos a favor de un estatuto en 2006. Votamos con todas las garantías. O eso parecía, porque después los magistrados del Tribunal Constitucional, reunidos en una sala, lo dejaron fuera de la ley, en parte. Lo que hicieron era legal, pero a nadie se le escapa que fue una imposición, un error político (porque estaba claro que aquello no nos lo íbamos a tragar) aprovechando la ley.

Hoy hace 25 años que comenzó la operación Garzón, la detención preventiva de decenas de independentistas catalanes en vísperas de los Juegos Olímpicos de Barcelona. Fueron llevados a Madrid y allí fueron torturados por miembros de la Guardia Civil. Entre los detenidos, Ramon Piqué. Le aplicaron la ley. La ley antiterrorista, gracias a la cual pudieron torturar, tal como explicó en ese mismo plató del ARA. El caso de las torturas de la Guardia Civil a independentistas catalanes acabó en el Tribunal Europeo de Derechos Humanos, que condenó al Estado español por no haberlas investigado.

Ayer, la Guardia Civil interrogó a personal de la Generalitat por el referéndum. Está investigando también la creación del registro de catalanes en el exterior y la web del Pacto Nacional. Se trata, claro, de atemorizar a los funcionarios. En cambio, dentro de la ley están las cloacas del Estado, la policía patriótica y el ministro Fernández Díaz.

No. No podemos aceptar esta propaganda orwelliana, del mundo al revés, que consiste en hacer creer que prohibir votar es democrático y que votar es antidemocrático. Lo que oímos al rey fue el uso de la ley como coartada para el inmovilismo. No podemos permitir que un instrumento fundamental como la ley sea utilizado para ir contra la libertad. No nos podemos tragar el cuento infantil de la ley, la Constitución, como marco de un mundo feliz, acabado, final de todos los problemas de las dos Españas, aunque para ello haya que esconder que la monarquía fue impuesta por Franco o que millones de catalanes quieren votar.-

crc