“A partir de la segunda quincena de agosto empezarán a pasar cosas en Cataluña”

El ex ministro de Asuntos Exteriores de España, José Manuel García-Margallo, aseguró que el Estado “no puede tolerar ningún acto de desobediencia”

                             El ex ministro de Asuntos Exteriores de España, José Manuel García-Margallo.

Barcelona (INCAT-El Món.cat).- El diputado del PP y ex ministro de Asuntos Exteriores español, José Manuel García-Margallo, aseguró que el Estado “no puede tolerar ningún acto de desobediencia” en Cataluña e instó a “volver a la razón” porque consideró que, se resuelvan o no los “incidentes puntuales”, sería banalizar el problema de la “desafección de parte de la sociedad catalana con las otras Españas”.

A su juicio, “a partir de la segunda quincena de agosto empezarán a pasar cosas en Cataluña porque el presidente de la Generalitat, Carles Puigdemont, tiene dificultades con su partido, con ERC, la CUP y también con sectores sociales importantes, como los empresarios y comerciantes, la tradicional burguesía catalana”. Para García-Margallo, esta es una “tragicomedia en la cual nadie sabe cuál es el final ni qué pasará al día siguiente”, puesto que en el campo soberanista o secesionista “cada uno parece tener su propia agencia, lo cual no sólo no facilita una solución del proceso, sino que lo dificulta”.

En este sentido, cree que existe un “marcaje permanente que impide cualquier tipo de movimiento de aproximación a una solución razonable” y sobre este tema ha incidido que la declaración unilateral de independencia “no lo es” porque llevaria a Cataluña a un “limbo jurídico” sin reconocimiento internacional y sin tener “posibilidad” de pedir su reingreso a la Unión Europea.

Según el ex ministro, esto se traduciría en “dificultades importantes” en comercio exterior, exportaciones y la pérdida de las ventajas que se derivan de los acuerdos comerciales de la UE con el resto del mundo, unos 50. García-Margallo apuntó que esto provocaría un “empobrecimiento”de los catalanes que situó en el 20% del PIB, por lo cual “no son temas menores”, advirtió y prevé que en este escenario, Cataluña estaría en una “situación financiera imposible” porque se financió con mecanismos extraordinarios como el FLA y los fondos de proveedores.

En este sentido, sostuvo que se maneja el escenario del referéndum para “obtener ventajas competitivas en unas hipotéticas elecciones” y añadió que “abandonar el sueño imposible de la secesión supondría un castigo electoral para el partido que lo hiciera”. Por este motivo se vigilan “los unos a los otros”. García-Margallo indicó como “incidentes posibles” que el Gobierno apruebe la Ley de Referéndum de Autodeterminación y lo envíe al Parlamento, la Mesa del cual “no podría cuando menos tomarla en consideración”, una vez haya sido anulada por el Constitucional, cosa que asegura que ocurrirá. En el supuesto de que se anule judicialmente y Mesa del Parlamento la tome en consideración, se produciría un “acto de insumisión” que puede llevar a inhabilitar a quien lo haga.

El ex ministro sostuvo que su tesis “desde hace tiempo” es que “no se deberia haber tolerado el simulacro del proceso del 9N” y, al mismo tiempo, se tendría que haber iniciado una negociación sobre la reforma constitucional; sobre la disposición adicional tercera del Estatuto de Cataluña sobre el porcentaje de inversión en esta comunidad; sobre una ley oficial de lenguas que desarrolle el artículo 3 de la Constitución y un cambio de sistema de financiación que se tendría que haber abordado “desde hace tiempo”.

Para el diputado del PP, actualmente hay dos “hechos indudables: una identidad catalana y una realidad hispánica de esta identidad, las dos innegables”. A su juicio, “se puede ignorar una de ellos; negar la realidad hispánica, que es el separatismo; intentar conciliarlos para que se beneficien o esperar, que es la peor de todas las soluciones porque es una especie de guerra declarada que enturbia todas las relaciones y necesariamente tendrá que desembocar en una de las dos”, manifestó el ex ministro, quien prevé un agosto y septiembre “muy complicado”.-

jf