Carles Puigdemont y Oriol Junqueras reafirman su alianza de cara al referéndum

Comentario editorial que el matutino Ara publicó en su edición del sábado 15 de julio

 

Barcelona (INCAT-ARA).- De las múltiples lecturas que se pueden hacer de la flamante remodelación del Gobierno, hay una que no debería pasar desapercibida: quedó rubricada la alianza de hierro entre Carles Puigdemont y Oriol Junqueras para sacar adelante el referéndum del 1º de octubre. Ambos han entendido que sin este compromiso mutuo sus planes corrían el riesgo de naufragar. Esto es así hasta el punto de que Puigdemont no dudó en relevar cuatro miembros del Gobierno del PDECat, con el perjuicio que esto le puede acarrear a la formación heredera de CDC. El referéndum, por encima de todo.  Atrás quedan las suspicacias entre Mas y Junqueras que tanto marcaron los primeros compases del Proceso.

El movimiento de ayer tiene efectos tanto hacia el exterior como hacia el interior. De cara adentro se lanza el mensaje de que ahora va en serio, y que todos los miembros del Ejecutivo son conscientes de que deberán asumir en primera persona los embates del Estado. Se asume colectivamente que el referéndum tendrá un precio, y que sólo la acción solidaria y masiva lo podrá minimizar.

De cara al exterior el mensaje es que, para detener el referéndum, el Estado deberá tomar medidas excepcionales. Esto es una mala noticia para el gobierno de Rajoy, que confiaba hasta ayer mismo en un colapso interno que le ahorrara medidas represivas con Cataluña. Desde ayer ya sabe que evitar que los catalanes voten también tendrá un precio, sobre todo en términos de imagen internacional, y tendrá que pensar muy bien si está dispuesto a pagarlo.

Finalmente, si alguien salió perjudicado de la remodelación de ayer es el PDECat, que a pesar de tener cuatro inhabilitados y la consejera de Gobernación querellada vio cómo se volvía a proyectar una sombra de duda sobre el compromiso de algunos de sus miembros con el 1º de octubre. Los demócratas lo juegan todo a una carta, la del presidente Puigdemont, que ha demostrado una determinación granítica para llevar a cabo la misión que le encomendaron, con la esperanza de que la ciudadanía se lo reconocerá.

A partir de ahora las cartas están sobre la mesa y nadie podrá decir que no estaba avisado. El Gobierno, ante la intransigencia y los ataques del Estado, decidió blindarse y seguir adelante. De su habilidad, inteligencia y determinación dependerá el resultado final de un choque que parece inevitable.-

crc