No hay duros a cuatro pesetas ni referéndum pactado en la España borbónica

Por Jordi Creus

Barcelona (INCAT-Nació Digital).- La última encuesta del CIS ha hecho rebrotar de nuevo las voces que afirman que en la España de hoy todavía todo es posible. Y que si se consigue echar a Rajoy –algo que, según la aritmética de la muestra no sería infactible– el nacimiento de la España fraternal ya habrá dado el primer paso. Es a partir de esta premisa que debemos leer el artículo publicado esta semana en El Periódico por el antiguo militante de Ciudadanos y hoy dirigente de Podemos, Pablo Echenique, en la que acusa el independentismo catalán, focalizándose en la figura de Gabriel Rufián, de no hacer nada para sacar del poder al Partido Popular.

Por lo tanto, amigos catalanes, deje de hacer volar palomas con referéndums imposibles y uníos de nuevo a la causa de la reforma de España (¿ha hecho algo más el catalanismo en los últimos 300 años que intentó reformar esta España irreformable?). Una vez que Rajoy y la derecha reaccionaria purguen sus culpas a la oposición, será la hora de afrontar la nueva relación entre Cataluña y el Estado, sin barreras y sin límites. Esta es una película que ya hemos visto varias veces. ¡Y ya sabemos cómo termina siempre!

El argumento no es malo, pero es del género de la ciencia ficción. Pues hagamos ciencia ficción (fraternal, eso sí): dejamos de lado el referéndum e imaginamos que unas nuevas elecciones españolas permiten un pacto para echar al PP de la Moncloa. Según la encuesta del CIS, el único candidato alternativo a Rajoy es… Pedro Sánchez. Y no me negarán que ni en el mayor ejercicio de imaginación podemos llegar a suponer que un gobierno presidido por el PSOE pondrá las herramientas para hacer realidad el referéndum de autodeterminación de Cataluña.

Pero seamos buenos muchachos y sigamos creyendo que las ranas crían pelo y que no será Pedro Sánchez sino Pablo Iglesias el presidente del ejecutivo. Y que éste, ay, se avendrá a pactar el referéndum. ¿Qué pasará cuando las fuerzas del no (PP, PSOE y Ciudadanos, que actualmente ocupan 250 de los 350 escaños del Congreso español, es decir más de un 70%) se le opongan y planteen una cuestión de constitucionalidad?

¿Saben que entonces, según la legislación española, los partidarios del referéndum deberían conseguir durante dos elecciones seguidas 2/3 de los escaños en el Congreso español? ¿Saben que esto representa la cifra mínima de 233 diputados y que, con el permiso del Tribunal Constitucional, el voto para el futuro de Cataluña todavía debería esperar que el pueblo español lo ratificara, ahora sí, en un referéndum?

No hay unicornios azules en la vida real, ni tampoco un Peter Pan que vele nuestros sueños. No hay duros a cuatro pesetas ni referéndum pactado en la España borbónica. La alternativa real a Rajoy, al poder descarado del Ibex 35, al Tribunal Constitucional más politizado de Europa, a la prensa patriótica y a las cloacas del Estado es una República Catalana donde todo sea posible. No hay terceras vías ni putarramonetismo 2.0 ni equidistancias posibles.

Defender el referéndum es defender la mejora de las condiciones de vida de las clases populares. Es la ley de pobreza energética o la de protección del derecho a la vivienda, las dos tumbadas por el Tribunal Constitucional. Defender el referéndum es defender la posibilidad de legislar en apoyo de los más desfavorecidos. Defender el referéndum es negarnos a pedir permiso y en supeditar todos estos cambios imprescindibles al desalojo del PP del gobierno de Madrid. Defender el referéndum no es, en definitiva, defender la independencia, sino defender la democracia.-

crc