Tras las declaraciones del líder del PP en Catalunya, Xavier García Albiol, enseñanza prepara acciones judiciales contra los políticos que «injurien» la escuela catalana

Los cinco puntos que deslegitiman las palabras del líder del PP

1. Los alumnos tienen un conocimiento similar de lengua catalana y castellana. Las pruebas de competencia lingüística realizadas por el Consejo Superior de Evaluación del Sistema Educativo evidencian que el conocimiento del catalán y del castellano del alumnado es similar a lo largo de toda la trayectoria escolar. En el caso de sexto de
primaria, la diferencia media se cuantifica en menos de dos puntos en una escala de 100, y en el último año (2016) la variación es, incluso, inferior a un punto. En el periodo de secundaria, la tendencia se mantiene y la diferencia se reduce aún más. Finalmente, los resultados de las pruebas de acceso a la universidad (PAU) ratifican el equilibrio entre las dos lenguas, siendo las puntuaciones medias de lengua castellana un poco superiores, incluso, que las de lengua catalana.

2. El marco normativo blinda el modelo trilingüe. La Ley de Educación de Catalunya (LEC) establece en el artículo 10 y 12 que los alumnos deben concluir los estudios obligatorios con un dominio de tres lenguas, como mínimo: el catalán, el castellano y una tercera lengua extranjera. Esta es, paradójicamente, una de las proclamas de Ciutadans, que critica el modelo de inmersión lingüística por excluyente, y que figura entre las directrices de la escuela catalana desde 2009, cuando la ley fue aprobada por el Parlamento.

3. El nivel académico en Catalunya supera la media española y europea. Según el último informe PISA (2015), el prestigioso estudio internacional que evalúa las competencias de los alumnos, Catalunya es el país de la Unión Europea y de la OCDE que más ha mejorado en competencia científica en los últimos años, con 12 puntos más respecto que en 2012. En los tres ámbitos evaluados en el marco del programa internacional, Catalunya se sitúa por
encima de la media de la Unión Europea, de la OCDE y de España. En comprensión lectora, Catalunya llega a niveles de países como Suecia, Dinamarca, Bélgica o Francia, mientras que en competencia matemática los resultados se alinean con países como Noruega, Austria, Irlanda o Alemania.
4. El modelo educativo prioriza la cohesión social. El modelo de inmersión lingüística nace de un acuerdo entre partidos e instituciones en el año 83, que fija como premisa que “el alumnado no debe ser separado en centros […] diferentes por razón de su lengua habitual”. En base a ello, establece que el conocimiento del castellano y el catalán es una de las condiciones prioritarias para garantizar la cohesión social del alumnado, dado el uso diferenciado de las lenguas dependiente del entorno social y familiar, sin que ello implique renunciar a una lengua vehicular que facilite los procesos comunicativos en las aulas.
Una premisa que se ha ido haciendo cada vez más compleja ante el aumento de diversidad lingüística y cultural en la escuela. En los últimos años, el peso del alumnado de origen extranjero en Catalunya se ha multiplicado por cinco, lo que ha obligado a reforzar los mecanismos para garantizar la inclusión académica. Según el Consejo Superior de
Evaluación del Sistema Educativo, Catalunya tiene actualmente un índice de inclusión superior a la media de la OCDE y equiparable a la de los países europeos de su entorno. La escuela catalana tiene una cobertura de población de 15 años matriculada del 97%, por encima de la media de la OCDE (93%) y dos puntos por encima de la media española (95%).

5. La tasa de ocupación de los alumnos catalanes una vez terminado la enseñanza obligatoria supera la media española. Los estudios realizados por el Departamento de Enseñanza para evaluar la salida laboral de los alumnos muestran que el 72,4% de los jóvenes de entre 20 y 34 años que han cursado al menos los estudios de secundaria
encuentran trabajo, superando la media española, que se sitúa en el 68%. Una cifra que, aunque no supera la media europea, sirve de indicador para medir el nivel de preparación de los alumnos de la escuela catalana para afrontar el mundo laboral.