De la de investidura a unas hipotéticas elecciones: el calendario político que viene

La primera fecha señalada en el calendario es el jueves día 4, cuando Junqueras podría ser liberado. La formación de gobierno y la investidura del nuevo presidente quedan condicionadas por muchos interrogantes y, si finalmente fueran imposibles, se repetirían las elecciones a finales de mayo o principio de junio

(Vilaweb) El presidente del Gobierno español, Mariano Rajoy, anunció el viernes, en el último Consejo de Ministros del 2017, que la sesión constitutiva del Parlamento de Catalunya sería el 17 de enero. Tras la aplicación del artículo 155 y la subsiguiente intervención de la Generalitat, Rajoy tenía la competencia de convocar el nuevo parlamento. Tenía tiempo para hacer la convocatoria hasta el día 23, pero decidió adelantar el plazo para hacer más presión a las negociaciones entre Junts x Catalunya y ERC.

Los partidos independentistas aún tienen interrogantes sobre la mesa antes de decidir cómo configuran el mandato. Junqueras está citado a declarar ante el tribunal Supremo, que estudiará si lo libera; Puigdemont y los cuatro consellers exiliados aún no tienen decidido si se moverán de Bruselas; y la logística de la investidura de Puigdemont es un interrogante. Sin embargo, el calendario político es inamovible y los partidos tendrán que adaptarse.

4 de enero.

La sala penal del Tribunal Supremo ha dictado una providencia en la que fija que el 4 de enero habrá la vista en la que se estudiará si se levanta o no la medida cautelar de prisión al vicepresidente de la Generalitat, Oriol Junqueras. La fiscalía ya ha anunciado que reclamará que se mantenga. Junqueras estará presente en la vista, el día que hará sesenta y tres que está en prisión. Una salida hipotética de la prisión sería un soplo de aire fresco para el independentismo, y también, un nuevo elemento a tener en cuenta en las negociaciones entre Junts per Catalunya y ERC a la hora de formar gobierno.

11 de enero.

Siete días más tarde Joaquim Forn, Jordi Sánchez y Jordi Cuixart volverán a declarar ante el juez Pablo Llarena para que decida si los deja en libertad. Todos pidieron comparecer ante el juez tras conocer la decisión de mantenerlos en prisión provisional a pesar de haber liberado los otros consellers. Llegado el día, Forn ya acumulará setenta días en la cárcel, y Sánchez y Cuixart, ochenta y seis.

17 de enero.

Aquel miércoles es el día que ha elegido Rajoy, presidente de facto de la Generalitat, para convocar la sesión constitutiva del Parlament de Catalunya. Este pleno lo preside el diputado de más edad, asistido por los dos más jóvenes. Es lo que se llama mesa de edad. En esta sesión los 135 diputados también eligen la presidencia, las dos vicepresidencias y las cuatro secretarías de la mesa. Más tarde, el presidente electo se dirige a toda la cámara, declara constituido el parlamento y levanta la sesión.

Ciudadanos ya ha pedido la presidencia del parlamento, argumentando que es el partido más votado, pero Junts per Catalunya, ERC y la CUP, tienen la sartén por el mango y pueden constituir una mesa con superioridad independentista, tal como ya ocurrió en la última legislatura.

31 de enero.

Diez días hábiles después de la sesión constitutiva del parlamento, la presidenta o presidente de la cámara, después de haber escuchado a todos los representantes de los partidos, propondrá al pleno un candidato para ser investido presidente de la Generalitat. El candidato presenta ante el pleno su programa y pide la confianza de la cámara. Lo más normal, aunque el estatuto no lo especifica, es que la votación se haga al día siguiente por cuestión de tiempo.

Aquí es donde aparecen las grandes incógnitas, que hacen muy difícil predecir qué pasará. Puigdemont dijo que si era elegido presidente volvería a Catalunya, pero si lo hace, como ya han verbalizado muchos políticos españoles, será detenido y llevado ante el juez. Llarena podría aplicarle prisión sin fianza como medida cautelar y, por tanto, imposibilitar su investidura.

También puede optar por tomar posesión desde el exilio, trasladar la defensa del programa a un compañero de partido y votar telemáticamente, por lo que habría que reformar el reglamento del parlamento. Sin embargo, si se hace una lectura estricta del reglamento del parlamento, Puigdemont y los miembros del gobierno en el exilio -todos en las listas de ERC y Junts per Catalunya- no podrán votar a distancia. Esto, además, implicaría que el independentismo perdería cinco votos de los setenta y dos que tiene asegurados y no alcanza la mayoría. Ahora, constitucionalistas como Marcel Mateu creen que se puede hacer una lectura flexible del reglamento y permitir el voto telemático.

Sea cual sea la investidura, en caso de que el candidato no tenga suficiente apoyo puede someterse dos días después (3 de febrero) a un segundo debate, que culminará con otra votación en la que será suficiente la mayoría simple de la cámara, es decir, más votos a favor que no en contra.

1 de abril.

El artículo 67.3 del Estatut, que regula los debates de investidura, prevé que si, al cabo de dos meses de la primera votación de investidura (31 de enero), aún no se ha podido elegir al nuevo presidente, el parlamento se disolverá automáticamente. Entonces, el presidente de la Generalitat en funciones, es decir, Mariano Rajoy, convocará elecciones de manera inmediata para que puedan hacerse al cabo de 54 días. Por tanto, las nuevas elecciones anticipadas serían a finales de mayo o principios de junio.