El ‘Modernisme’ en la ciudad de Buenos Aires

Dos muestras de ‘modernisme’, el ‘Art Noveau’ catalán, pueden verse cerca del Congreso.

Dos símbolos del Modernismo catalán brillan en la misma cuadra y a escasos metros del Congreso Nacional. Construidos por el ingeniero civil Eduardo Rodríguez Ortega (1871-1938), estos dos edificios son joyas inspiradas en el célebre arquitecto Antoni Gaudí.

No hi ha somnis impossibles (No hay sueños imposibles) enuncia la frase escrita en la cúpula del edificio de estilo Art Nouveau que se ubica en la esquina de  Av. Rivadavia y Ayacucho inaugurado en 1914. Una planta baja, entrepiso y cuatro pisos de departamentos se anteponen a una terraza de 350 metros cuadrados donde se ubica la cúpula de tres niveles, rematada con un cupulín y una construcción acebollada que en el extremo luce una veleta de hierro.

Pero la frase que corona el edificio no siempre estuvo allí: poco antes de la llegada del siglo XXI, el arquitecto Fernando Lorenzi restauró la terraza y cerró todas las aberturas utilizando 952 piezas de vidrio espejado. El revoque original, de piedra parís, se mantuvo casi intacto y se agregaron dos réplicas hechas a escala de la conocida Puerta del Dragón del Parque Güell.  El lema que se agregó sobre la cúpula se resume la ambición de Gaudí, que se abocó a la realización de obras que excederían su vida.

A tan sólo 20 metros de distancia se erige El Palacio de los Lirios, un edificio de cuatro plantas construido hacia 1903 fácilmente asociable a La Pedrera, de Gaudí. Las ventanas y balcones están ornamentadas con motivos tomados de la naturaleza como troncos, tallos y flores de lirio.  La cornisa tiene en su centro un mascarón barbudo que recuerda a los dioses griegos Poseidón y Eolo. Con sus cabellos extendidos, que ocupan todo el remate, se muestra la capacidad de manejo de los materiales para expresar formas fluidas y vivas que representan una liberación de los patrones estéticos dominantes de la época.