El estado español castiga a los Casals catalanes en el exterior

La intervención de las cuentas de la Generalitat ha tumbado la ayuda anual de un millón de euros que recibían los centros y entidades catalanas en el extranjero.

Los 103 centros y Casals catalanes en el exterior han encajado un duro golpe con la aplicación del 155. La subvención que debían recibir de la Generalitat correspondiente al 2017 por el desarrollo de sus actividades ha sido revocada por las autoridades del Ministerio de Asuntos Exteriores español. Debía ser de un millón de euros, como en años anteriores, pero finalmente no verán ni un centavo. Esta situación pone a algunas de estas entidades a situaciones muy complicadas como la imposibilidad de asumir el alquiler del local, no poder pagar a los profesores de catalán o no poder devolver créditos bancarios.

El programa de subvenciones a los centros y entidades exteriores funciona desde el año 1993, y se rige por un reglamento en el que cada entidad debe detallar las actividades que realizará a lo largo del año. Durante los últimos tiempos, la emigración de catalanes en el exterior ha hecho crecer el número de centros y de actividades que se llevan a cabo, y en los últimos cursos la partida para ayudarlos fue de un millón de euros. Como cada año, el Departament d’Afers Institucionals i Exteriors tenía resuelta la convocatoria de 2017 a principios de septiembre, y la partida correspondiente al presupuesto de 2017 estaba concedida de manera provisional.

A raíz de la intervención de las finanzas de la Generalitat y la aplicación del artículo 155, no obstante, los responsables del ministerio español que se han hecho cargo del departamento catalán se han negado a firmar la concesión definitiva de las ayudas, y la del 2017 se ha perdido y ya no podrá ser cobrada.

El ministerio español no ha dado explicaciones sobre esta decisión, aunque, por la manera como se ha gestionado el problema, todo hace pensar que atribuye a estas entidades una finalidad política. En un primer momento, en noviembre, los responsables del ministerio negaron la ayuda a las actividades de 30 centros, y también a los ocho centros exteriores situados en España: los primeros, porque entendía que había actividades que iban más allá del fomento de la cultura; los segundos, alegando que un casal catalán en Madrid, Sevilla o Bilbao no es un centro exterior. Un criterio, en cambio, que no se aplica a los centros de las comunidades y casas regionales de Aragón, Asturias, Andalucía y Madrid dentro del Estado, que sí se incluyen sin ningún problema en el censo de centros exteriores.

El ministerio reducía así la partida a 680.000 euros, destinada a los centros que sí consideraba que podían recibir las ayudas. Los técnicos del departamento emitieron un informe jurídico para reclamar los motivos de la exclusión, ya que eliminar algunos de la línea de ayudas públicas por motivos políticos sería cometer un acto administrativo ilegal.

En vista de ello, el ministerio tirar por: ningún centro recibirá ni un euro. El 29 de diciembre se revocó la concesión de las ayudas, por lo que la partida presupuestaria de un millón de euros correspondiente al 2017 ya se ha perdido y no se puede recuperar de ninguna manera, ya que el ejercicio de 2017 ya se ha cerrado y las actividades que han hecho los casales durante en 2017 han quedado sin ninguna ayuda para financiarlas. “Esto nos ha puesto en una situación muy grave, y con algún caso dramático”, explica a este diario Jordi Gairin. “Las entidades y los centros son plurales y no nos dedicamos a hacer política. Parece que el Estado había decidido castigar aquellas que, según su criterio y sin conocerlas realmente, podían tener una orientación soberanista, y al final las ha castigado todas. ”

La única posibilidad para recuperar la partida perdida sería que en 2018 se doblara de manera extraordinaria el presupuesto para los centros. Pero eso dependerá de la voluntad del gobierno de la Generalitat que se forme, y también de la autonomía financiera que pueda tener con respecto a la intervención de las cuentas que ha establecido el Ministerio de Economía español.

Actividades sociales y culturales en riesgo en todo el mundo

Cada Casal es un mundo y la decisión del Estado de anular la subvención anual crea situaciones complicadas. El casal de Cuba, por ejemplo, daba auxilio social, con comida, ropa y medicamentos, a ciudadanos en situación precaria, y ahora esto está en peligro. El casal de Berlín había doblado este 2017 el gasto destinado a actividades, ya que organizó el encuentro anual de centros de Europa, y ahora no dispone del dinero de la subvención para cubrirlo. El de Zaragoza, que se había tenido que vender la sede, ahora también tiene problemas para asumir el alquiler, y el de Andorra podría tener dificultades para pagar proveedores y créditos. Al de Grenoble, la presidenta había adelantado dinero de su bolsillo para las actividades del 2017 y ahora no se podrán restituir.

Pero una de las consecuencias generales del recorte es que en 2018 se dejarán de hacer muchas actividades para la incertidumbre con relación a estas ayudas. “Algunos centros ya están diciendo a los profesores de catalán que quizá no les podrán contratar”, explica Jordi Gairin, presidente del FIEC y presidente de la casa de Luxemburgo, que organiza cada año un festival de cine catalán y un ciclo de debates sobre actualidad política catalana . “Nuestro objetivo no es hacer política, sino mantener unida la comunidad catalana, y difundir la cultura y la lengua entre los hijos nacidos fuera y entre los extranjeros que se interesan por Catalunya.”